I. Hacer un psicoanálisis
a. Analizabilidad ¿Cuál es el perfil del paciente susceptible de beneficiarse con el tratamiento psicoanalítico?
El tema de la analizabilidad fue objeto de numerosos debates en el seno de la comunidad analítica. ¿Qué es la analizabilidad? Ante todo, debemos concebir la idea de que el psicoanálisis no es un método aplicable a todos; dicho de otro modo, no todo el mundo es analizable. ¿Cuáles son entonces las condicines de la analizabilidad? ¿Cuál es el perfil del paciente susceptible de beneficiarse al máximo con el tratamiento psicoanalítico? Para ser analizables diremos que son necesarias algunas condiciones.
Primero, el hombre, la mujer o el niño que consulta debe ser un sujeto que sufre en los términos de lo soportable y se queja.
Segundo, es alguien que se pregunta por qué sufre. Esto parece elemental pero es decisivo. Ser analizable significa preguntarse: ¿por qué sufro?, ¿por qué estoy mal? Esto que puede parecer tan simple o trivial no lo es tanto si consideramos que a veces algunos sujetos son traidos por un tercero –pareja, amigo, etc. - a una consulta, siendo la demanda en estos casos de la persona que lo trae. De allí que la falta de angustia, o la actitud desenvuelta, descomprometida o desimplicada lo hace difícilmente analizable.
La tercera condición es justamente esa aptitud para responder al porqué del malestar. Sufrir, preguntarse sobre la causa de su sufrimiento, he aquí las condiciones indispensables para emprender un análisis. Pero otras condiciones son también necesarias. Hace falta además que el que consulta espere del análisis una salida a sus dificultades. Esta espera es fundamental, puesto que es sinónimo de esperanza, y como sabemos ésta es una de las fuerzas que animarán la cura hasta el apaciguamiento del dolor.
b. ¿Cómo proceder para elegir el psicoanalista que más nos conviene?
Comienzo por decir lo que creo que no es conveniente hacer, a saber: orientar la elección del psicoanalista refiriéndose a las escuelas o a las diversas corrientes psicoanalíticas. En todas las escuelas existen buenos y malos analistas. A mi entender, la calidad de la persona del terapeuta es mucho más importante que la escuela a la que pertenece.
Más allá de esta reserva, ¿cuál es entonces el mejor criterio para elegir un psicoanalista? Diré que el camino a seguir es simplemente ir y consultar al analista y –algo de capital importancia- evaluar los efectos sobre sí mismo del primer encuentro. Quizás sea necesario ver dos o tres analistas; pero no más porque puede resultar perjudicial, dado que al tercer o cuarto intento el paciente se acostumbra al relato de su historia, se vuelve insensible a ella y pierde la apuesta esencial de la entrevista inicial: la espontaneidad, a menudo mezclada con la angustia que toda experiencia nueva suscita.
El mejor criterior de elección es, pues, la impresión que me queda, a mí, futuro paciente, al salir de mi primera visita a un psicoanalista. Es necesario que me siente aliviado y confiado,
Este alivio ya se suele poner en juego en las primeras entrevistas, esencialmente por dos razones. Una tiene que ver con el efecto liberador que la palabra suscita; la otra, con ciertas condiciones intrìnsecas al psicoanálisis, como, por ejemplo, la escucha del analista - que al orientarse y poder situar los conflictos inconscientes del paciente - interveniene acotando el sufrimiento.
III. Blog de notas
Un espacio para reflexionar sobre psicoanálisis, el sufrimiento actual, las nuevas transformaciones vinculares; con notas sobre arte, semblanzas biográficas, noticias, eventos entre otras secciones.
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Rosa Aksenchuk
Entrevista a Moustapha Safouan – por Gilda Sabsay Foks
ttp://www.psikeba.com.ar/recursos/entrevistas/MoustaphaSafouan.htm



