| |
|
Hemos de comenzar a amar para no enfermar y enfermamos en cuanto una frustración nos impide amar. (Introducción del Narcicismo, 1914)
No hay en la vida nada más costoso que la enfermedad y... la estupidez. (Sobre la iniciación del tratamiento, 1911)
El extraordinario incremento de las neurosis desde que las religiones han perdido su fuerza puede darnos una medida de la inestabilidad interior de los hombres y de su necesidad de un apoyo. El empobrecimiento del yo a consecuencia del enorme esfuerzo de represión que la civilización exige a cada individuo puede ser una de las causas principales de este estado. (Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica.1910)
Es cierto que no podemos suprimir todo padecimiento, pero sí mucho de él, y mitigar otra parte. (El Malestar en la Cultura, 1930)
El humor quiere decirnos: " ¡Mira, ahí tienes ese mundo que te parece tan peligroso! ¡No es más que un juego de niños,bueno apenas para tomarlo en broma!" ( El Humor, 1927)
Nada más fragil que la facultad humana de admitir la realidad, de aceptar sin reservas la imperiosa prerrogativa de lo real. (Consideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte. 1915)
En la estima del dinero coparticipan poderosos factores sexuales (Sobre la iniciación del tratamiento, 1913)
La defensa del proceso de inhibición-pensar impide la formación de síntomas (Carta 46, 1896)
Quizás los dioses son bondadosos con nosotros, al hacernos la vida cada vez más desagradable a medida que envejecemos. Al final la muerte parece menos intolerable que las múltiples cargas que arrastramos. (1)
| |
 |
|
| |
Dora y su hermano Otto |
|
En la mujer parece ser el peligro de la pérdida del objeto la situación de mayor eficacia. En la correspondiente condición de la angustia hemos de tener en cuenta una pequeña modificación: de que no se trata ya del sentimiento de necesidad de la ausencia, o la pérdida real del objeto, sino de la pérdida de su amor. Siendo indiscutible que la histeria presenta una mayor afinidad con la femineidad, del mismo modo que la neurosis obsesiva con la virilidad, cabe suponer que la pérdida del amor del objeto, como condición de angustia, desempeña en la histeria un papel análogo al de la amenaza de castración en las fobias y al del miedo al superyó en la neurosis obsesiva. (Inhibición, síntoma y angustia – 1925)
Yo llamaría «histérica», sin vacilar, a toda persona, sea o no capaz de producir síntomas somáticos, en quien una ocasión de excitación sexual provoca predominante o exclusivamente sentimientos de displacer.(Análisis fragmentario de una histeria. Caso Dora, 1905)
El analista no pone en entredicho que el dinero haya de considerarse en primer término como un medio de sustento y de obtención de poder, pero asevera que en la estima del dinero coparticipan poderosos factores sexuales. Y puede declarar por eso, que el hombre de cultura trata los asuntos de dinero de idéntica manera que las cosas sexuales, con igual duplicidad, mojigatería e hipocresía.
No suele reflexionarse bastante en que el hombre se despoja todas las noches de sus envoltorios con que ha recubierto su piel, y aún, tal vez de los complementos de sus órganos corporales, si es que ha logrado compensar sus deficiencias mediante un sustituto: las gafas, la peluca, los dientes postizos, etc. Cabría agregar que al irse a dormir ejecuta un desvestido análogo de su psiquismo, renuncia a la mayoría de sus adquisiciones psíquicas, y así, por ambos lados, recrea una aproximación extraordinaria a aquella situación que fue el punto de partida de su desarrollo vital."(Complemento metapsicológico a la doctrina de los sueños)
Mucho se ganará si el [psicoanálisis] tiene éxito en transformar la miseria histérica en un infortunio corriente. Con una vida mental restaurada el [individuo] tendrá mejores armas para luchar contra la infelicidad. (Estudios sobre la histeria,1895)
 |
Berta Pappenheim -
"Anna O"
|
La confianza del paciente hace muy agradable nuestro primer contacto con él, y le damos, por ella, las más rendidas gracias, pero al mismo tiempo le advertimos también que tan favorable disposición se estrellará seguramente contra las primeras dificultades emergentes en el tratamiento. (Sobre la iniciación del tratamiento,1913)
El superyó no puede negar su origen en las impresiones auditivas. . . pero la energía de carga afluye desde fuentes situadas en el Ello.
Si no puedo conciliar a los dioses celestiales, moveré a los del infierno. (Carta a Fliess, 4 de diciembre de 1896)
Es muy probable que en la aplicación de nuestra terapia a las masas nos veamos precisados a alear el oro puro del análisis con el cobre de la sugestión directa. (Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica, 1917-19)
| |
 |
|
|
Sergei Pankejeff "El hombre de los lobos"
|
|
Sabemos ya la importancia que integra la duda para el médico que analiza una neurosis obsesiva. Constituye el arma más fuerte del enfermo y el medio preferido por su resistencia. Merced a esta duda pudo conseguir nuestro paciente, atrincherado en una respetuosa indiferencia. que todos los esfuerzos terapéuticos resbalaran durante años enteros sobre él. No experimentaba el menor alivio ni había medio alguno de convencerle. Por último, descubrí la importancia que para mis propósitos entrañaban los trastornos intestinales. Representaban, en efecto, aquella parte de histeria que hallamos regularmente en el fondo de toda neurosis obsesiva. (De la historia de una neurosis infantil - Caso del Hombre de los lobos-, 1917).
La simple enunciación de una serie de hechos generales basta ya para demostrar nuestro postulado; las extraordinarias conquistas de la Edad Moderna, los descubrimientos e invenciones en todos los sectores y la conservación del terreno conquistado contra la competencia cada vez mayor no se han alcanzado sino mediante una enorme labor intelectual, y sólo mediante ella pueden ser mantenidos. Las exigencias planteadas a nuestra capacidad funcional en la lucha por la existencia son cada vez más altas, y sólo podemos satisfacerlas poniendo en el empeño la totalidad de nuestras energías anímicas. Al mismo tiempo, las necesidades individuales y el ansia de goces han crecido en todos los sectores; un lujo inaudito se ha extendido hasta penetrar en capas sociales a las que jamás había llegado antes; la irreligiosidad, el descontento y la ambición han aumentado en amplios sectores del pueblo; el extraordinario incremento del comercio y las redes de telégrafos y teléfonos que envuelven el mundo han modificado totalmente el ritmo de la vida; todo es prisa y agitación; la noche se aprovecha para viajar; el día, para los negocios, y hasta los 'viajes de recreo' exigen un esfuerzo al sistema nervioso.
Las grandes crisis políticas, industriales o financieras llevan su agitación a círculos sociales mucho más extensos. La participación en la vida política se ha hecho general. Las luchas sociales, políticas y religiosas; la actividad de los partidos, la agitación electoral y la vida corporativa, intensificada hasta lo infinito, acaloran los cerebros e imponen a los espíritus un nuevo esfuerzo cada día, robando el tiempo al descanso, al sueño y a la recuperación de energías. La vida de las grandes ciudades es cada vez más refinada e intranquila. Los nervios agotados, buscan fuerzas en excitantes cada vez más fuertes, en placeres intensamente especiados, fatigándose aún más en ellos. La literatura moderna se ocupa preferentemente de problemas sospechosos, que hacen fermentar todas las pasiones y fomentar sensualidad, el ansia de placer y el desprecio de todos los principios éticos y todos los ideales, presentando a los lectores figuras patológicas y cuestiones psicopáticosexuales y fomentan sensualidad, el ansia sobreexcitado por una música ruidosa y violenta; los teatros captan todos los sentidos en sus representaciones excitantes, e incluso las artes plásticas se orientan con preferencia hacia lo feo, repugnante o excitante, sin espantarse de presentar a nuestros ojos, con un repugnante realismo, más horrible que la realidad puede ofrecernos. La moral sexual <cultural> y la nerviosidad moderna (1908)
En un reportaje hecho por George Sylvester Viereck, tomado de The Penguin Book of Interviews. An Antology from 1859 to the present days, Londres, Ed. C. Silvester, 1994. Traducido del inglés por Beatriz Castillo para la revista Conjetural. Publicado también en Página 12 del 12 de Noviembre de 1995.
sigue>>....
|
|