Considerando los numerosos interrogantes a los que la práctica psicoanálitica se enfrenta en la actualidad, ligados a la profunda y creciente transformación de nuestro mundo; se hace necesario crear nuevos espacios de interlocución, debate e investigacion que atiendan a la hibridación de los procesos culturales, a aquellas formas que asume el malestar en la cultura y que se revelan en la aparición de sufrimientos inéditos en los sujetos considerados en su singularidad. Estos efectos en la subjetividad conmueven al analista y le plantean nuevos problemas. Los casos que llegan al consultorio no tienen ya la “pureza clínica” de un siglo atrás. Tampoco acuden representados por sus formaciones del inconsciente. No son pocas las veces que llegan de acting en acting, con escasas posibilidades asociativas respecto de lo que les acontece. No sólo las neurosis histéricas no se presentan como en la época en que Sigmund Freud tramó su práctica y elaboró sus fundamentos; tampoco las obsesiones son ya el compendio de rituales sistematizados descritos por Freud en el inicio de sus investigaciones.
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